La Piedad

Como comentaba ayer me anime a ver «La Piedad» y conseguí lo que quería, hacerlo de forma que no afectara mi rechazo por el director a la visualización de la misma.

Sinceramente es una lastima que a este director le pesen tanto las polémicas, debería aprender que lo de «lo importante no es que hablen bien o mal, lo importante es que hablen» no funciona y mucha gente automáticamente la rechaza por su nombre y no por el producto, dicho esto vamos al comentario sobre la película.

Mateo y Libertad son madre e hijo, pero no cualquiera, ellos viven en una relación enfermiza de dependencia, en un mundo color de rosa aislante del resto, pero un día a Mateo le diagnostican cáncer.

No es una película para todo tipo de espectadores, es más creo que la mayoría no lograrían pasar del primer acto sin sentir repulsión pero justo eso es lo que se pretendía y lo consigue hostias que si lo consigue, creo que no recuerdo una sola película que me agobiara y me causara tal punto de ansiedad desde la primera a la ultima escena y en mi caso hablamos de una persona que se ve «El ciempiés Humano» o «A serbian Film» sin pestañear, ni Dolores Umbridge me hizo sentir tal rechazo al rosa.

Y hablando del rosa, el juego con los colores en una ambientación completamente teatral fue una de las cosas que me gustaron. No necesita un guion fuerte para ir contando lo que sucede atreves del color, como por ejemplo el uso del negro en los sueños de Mateo. Este juego junto con una fotografía y banda sonoras de las cuales es innegable que están mimadas y calculadas al milímetro, hacen que todo parezca tan cuidado al exceso, tan armonioso dentro de un perfeccionismo obsesivo que causan la misma sensación de enclaustramiento y agobio que vive Mateo con Libertad.

Y hablando de Mateo y Libertad, gran trabajo por parte de Angela Molina y Manel Llunell sus interpretaciones son buenas, madre e hijo perfectos el uno con el otro. Si bien el trabajo del resto del elenco no es malo ellos son la película, sobre todo Manel Llunell.

Escenas crudas, directas y sin ninguna censura o tabú hacen de ella una película complicada de ver para mucha gente, esto se suma a una puesta en escena completamente teatral plagada de escenas lentas con música tensa, a su modo poéticas con multitud de metáforas que tampoco calaran en la mayor parte de espectadores pues se quedarán en lo grotesco e incomodo. Muy complejo hacer cine tan diferente pero lo que es innegable es la clara firma del director en ella con un estilo muy peculiar y perturbador.

Conclusión, aunque personalmente no me gusto por ser básicamente todo lo contrario a mis gustos pero no considero que sea una mala película, simplemente es una película que se sale de lo habitual introduciéndonos en un mundo absurdo y grotesco que habla de varios temas, como las etapas del duelo del cáncer, el daño psicológico que causa el abuso de una madre, o la codependencia emocional de una forma extravagante y peculiar. No me gusto, no la volveré a ver pero si me resulto una propuesta interesante y veré Pieles, que aun no la vi y al menos el siguiente trabajo del director.

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