Rebecca, 1940.

Hoy es el Día del libro y me encanta, es uno de los días que más me gustan del año, al igual que amo las películas amo la literatura. Así que me parece un gran día hacer una entrada sobre una de mis adaptaciones cinematográficas favoritas, Rebecca.

En 1940 un inolvidable Hitchock llevaría al cine la novela del mismo nombre de Daphne du Maurier, también de mis favoritas.

Una joven que trabaja como dama de compañía de señora Van Hopper pero durante un viaje a Montecarlo conoce a Max de Winter, un hombre con una gran fortuna que ha enviudado recientemente. Ambos se enamoran, pero el fantama del recuerdo de la anterior señora De Winter no le dará descanso.

Es una obra de arte, se mire por donde se mire el potencial del blanco y negro en esta película crea una ambientación perfecta para ella, creo con toda mi alma que merecía y sigue mereciendo hoy en día los dos Oscars que consiguió, es una de las mejores adaptaciones que conozco Hitchock consigue por completo que viajemos a Manderley. Su mano con unas actuaciones esplendidas de Joan Fontaine y Laurence Olivier hacen un gran trabajo en sus papeles protagonistas. Pero no solo ellos porque en está película hay un papel que es muy recalcable para la historia el de la Señora Danvers, la que era empleada de Rebecca antes de que esta falleciera y había estado a su lado siempre, este papel era de vital importancia para conservar la esencia de la difunta Señora de Winter y sentir su presencia y vaya que si lo consiguió ella también merecía un Oscar, Judith Anderson por buen trabajo que hicieran Fontaine y Olivier la película es la gran obra que es por ella por Judith Anderson.

Creo que esta novela es muy complicada de adaptar, esto radica en que la protagonista no es la joven que se enamora de Max de Winter, de la que nunca llegamos a saber el nombre, ni el propio Max, la protagonista ya no esta, es la fallecida Rebecca y conseguir que un lector o un espectador pueda sentir esto es no es algo fácil ya que no es alguien con quien interactuemos o veamos físicamente. Pero la película de 1940 lo consigue desde el principio…

Anoche soñé que volvía a Manderley. Me encontraba ante la verja, pero no podía entrar, porque el camino estaba cerrado. Entonces, como todos los que sueñan, me sentí poseída de un poder sobrenatural y atravesé, como un espíritu, la barrera que se alzaba ante mí…

Principio de Rebecca.

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