Little Nemo in Slumberland

En 1989 se estrenaba en Japón el motivo de mi obsesión entre los 5 y 7 años, El pequeño Nemo, una joya de animación coproducida entre Japón y Estados Unidos.

Nemo es un niño con una imaginación increíble, cada noche sueña con mundos de fantasía, hasta que una noche recibe una invitación muy especial. El Rey Morfeo, Morfi para los amigos, le invita a la ciudad de los sueños para ser el compañero de juegos de la princesa, el acepta encantado y todo parece estupendo… Pero como existe la ciudad de los sueños también lo hacen las pesadillas y su Rey.

Primero decir que esta película está basada en el comic del mismo nombre de Winsor McCay. Publicando entre 1905 y 1911 por primera vez este fue considerado como el primer gran clásico del Cómic. Bien, la película, es simplemente magia de principio a fin, pura fantasía. Acabo de terminarla y es increíble lo bonita que resulta la animación de esta película, el juego de tonos que hacen entre los sueños siempre alegres y sus personajes como la princesa siempre con tonos suaves, tranquilos en cambio las pesadillas son negras, oscuras o personajes no tan malos como el «Terrible Flit» representados con tonalidades apagadas, templadas, o esos pequeños detalles como que Flit vuele sobre un cuervo… Todo perfectamente encajado.

Por otro lado, aquí hay pequeños spoilers, es increíble las cosas de las que no nos percatamos en la niñez. Un punto muy positivo por la campaña contra el tabaco ya en el año 89 que acompaña al personaje de «Flit» durante toda la película lo están enmarcando en algo malo, que da asco, incluso en la última escena del personaje da el mismo mensaje. Por otra parte vemos al personaje de Nemo, hoy cuando la volví a ver, me di cuenta de ese transfondo triste, es un personaje que usa su imaginación para evadirse de unos padres ausentes, lo vemos cuando su padre no le hace caso por irse al trabajo o cuando sueña que su madre le ignora mientras está en la cocina. Ha sido una experiencia nueva ver todos esos detalles que antes no veía y los que vi las dos veces, el claro mensaje de no romper promesas, no mentir y comportarse bien. El personaje de Ícaro, la ardilla que le acompaña me enamoraba de pequeña y lo hizo hoy de nuevo, además no recordaba su tierna forma de hablar. A propósito como curiosidad uno de los guionistas es Chris Columbus.

En resumen, la mire por donde la mire me sigue pareciendo una magnífica animación que seguiré poniendo a mi propio hijo.

Nota: 8/10

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